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Educación liberadora

El concepto de educación liberadora surge hace unos años por la necesidad de comprender la educación como una herramienta que ayude a la persona en un mundo desigual. Partiendo de que la acción de Educar abarca un universo mayor que el aula misma, pues no se centra en la escuela o el profesor o un contenido que impartir.

En el proceso de Educar intervienen muchos actores, comenzando por los miembros de una comunidad, medios y recursos que rodean al niño/joven/adulto, inclusive del medio geográfico, el país con su cultura, saberes y creencias y recursos económicos. En los tiempos que vivimos ni siquiera se limita a un país ya que la tecnología y el Internet nos acercan más a otras formas de educación. Y esta universalización de la tecnología hace factible que cada día más gente, más niñ@s accedan a Internet.

Ahora no está el educador en capacidad de enseñar al educando, el cual puede aprender mucho más desde un canal de video, inclusive los padres pueden encargarse del conocimiento teórico de sus hijos. El papel del educador así como el de los padres, se ha convertido en una guía de supervivencia para desenvolverse en un mundo tan cambiante, se necesita de análisis, valores, límites y entendimiento de la importancia de las cosas. Hoy por hoy, conseguir material educativo está al alcance de un clic, nunca en nuestra historia ha sido tan fácil conseguir un libro, podemos leer tantas bibliotecas como nuestra mente soporte.

 

Pero el éxito de la persona tampoco consiste en leer cada libro que se escanee o escriba. Sino en poder elegir qué debe recibir y qué dejar a un lado. Existe tanta información en la red que es fácil perderse en el camino de resultados que devuelve el motor de búsqueda, siendo un mínimo porcentaje información veraz y confiable, mientras que la mayoría de contenidos son basura literalmente, los cuales están ahí para ganar unos cuantos centavos o por el simple hecho de tener algo publicado.

Con este acelerado progreso tecnológico, los valores de la comunidad, de los abuelos, y de los ancianos se han perdido, convencidos de que este nuevo mundo es mejor y lo anterior está caducado. Con el tiempo, debemos comprender que existen conocimientos que no deben ser olvidados, para asegurar nuestra existencia aquí en la Tierra.

La formación de la personalidad y del carácter, casi velado en ciudades grandes que con el trajín diario, nos llena la mente tareas pendientes, de necesidades, de tantos consejos a los que estamos sometidos a diario, en medios visuales y de comunicación que nos dicen qué comer, que hacer, qué está bien o mal, cómo hacerlo, tanto que incluso olvidamos lo que por instinto somos y hacemos.

En este mundo tan cambiante, el papel del educador y de los padres, es mantener el objetivo de proveer de las herramientas necesarias para que el educando pueda construir su futuro en el mundo que le corresponda vivir, puesto que ninguno de nosotros conocemos cómo va a evolucionar esto. Pero estas herramientas no pueden ser cognitivas como hemos analizado, deben contemplar formas de convivencia, disciplina, interacción, valores; en sí, todo aquello que nos facilite la convivencia y el trabajo con nuestro entorno.

La siguiente biografía es de Monseñor Leonidas Proaño, un educador que trabajó por la gente.

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(http://alainet.org/active/40276&lang=es)

"En la educación liberadora, ya nadie educa a nadie, así como tampoco nadie se educa a si mismo, los hombres se educan en comunión, mediatizados por el mundo. El educador ya no es sólo el que educa, sino que, en tanto educa es educado a través del diálogo con el educando, quien al ser educado, también educa. Así, ambos se transforman en sujetos del proceso en el que crecen juntos y en el cual los argumentos de la autoridad ya no rigen." FUENTE: http://rivendel.wordpress.com/2007/03/15/paulo-freire-sobre-la-educacion-liberadora/

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Escrito por dinafer